Economía

El Kraken Digital | Pajarillo verde

Mi línea de investigación sobre cultura y arquitectura en las etnias indígenas, me ha generado la actitud reverente y abierta que todos deberíamos tener. Venezuela no ostenta grandes conjuntos ceremoniales en piedra que atestigüen la imponencia de pasadas civilizaciones; en lugar de ello conserva buen número de comunidades indígenas que, hasta hace relativamente poco, sostienen una cultura viva, que se expresa en hábitats construidos con inteligencia de las dinámicas medioambientales y respaldados por cosmogonías altamente elaboradas, expresadas además en un lenguaje muy poético

Bernardo Moncada Por: Bernardo Moncada Cárdenas…

Dedicado a los Pemón y en memoria de Salvador Franco

«?dolidos e indignados, ante la muerte de nuestro hermano indígena Pemón, Salvador Franco, preso político del Ejecutivo Nacional, quien falleció este domingo 03 de enero de 2021, después de un largo período de agonía, en el cual los funcionarios responsables le negaron el acceso a la salud.» ? La vida humana es sagrada ?.  Comunicado de la Conferencia Episcopal Venezolana. 6 enero 2021

« Pajarillo verde, ¿cómo no quieres que llore? Pajarillo verde ¿cómo no voy a llorar? ¡Ay Ay Ay Ay!, si una sola vida tengo, pajarillo verde, y me la quieren quitar » Canto popular venezolano.

El deceso en prisión, privado de la atención médica urgente, a la cual tenía derecho, además de haber sido ordenada por los jueces, del pemón Salvador Franco, me impactó dolorosamente a comienzos de año.

Mi línea de investigación sobre cultura y arquitectura en las etnias indígenas, me ha generado la actitud reverente y abierta que todos deberíamos tener. Venezuela no ostenta grandes conjuntos ceremoniales en piedra que atestigüen la imponencia de pasadas civilizaciones; en lugar de ello conserva buen número de comunidades indígenas que, hasta hace relativamente poco, sostienen una cultura viva, que se expresa en hábitats construidos con inteligencia de las dinámicas medioambientales y respaldados por cosmogonías altamente elaboradas, expresadas además en un lenguaje muy poético.

Los contactos con la realidad humana de los pueblos Yekwana, Yanomami, Pemón, Añuú, Warao, constatan una sincera y sencilla cordialidad, difícilmente igualable. Mientras tanto he sido testigo en repetidas ocasiones de su drama en las ciudades de occidente, reducidos en el contexto urbano a pedir limosna o desarrollar actividades degradantes para sobrevivir.

No soy indigenista, término que a menudo esconde un acercamiento interesado e ideológicamente torcido. Admiro las culturas originarias de Venezuela y lamento que, al estar muchas de ellas ubicadas en áreas de gran riqueza mineral, estén siendo desplazadas, cuando no erradicadas, en sus territorios, y que doscientos años de independencia no hayan mejorado su situación. Por lo contrario, nuestras etnias están viviendo uno de los peores momentos.

La retórica que simula defenderles, encubre actitudes nocivas que van desde la  indolencia hasta la hostilidad, por parte de los actuales gobiernos de Venezuela. La escritora mexicana Guadalupe Nettel, directora de la Revista de la UNAM, declara en una entrevista: « obviamente hubo un genocidio, murieron muchos indígenas en Argentina, en Chile, en México también. En todos lados. Hubo una masacre, no solo en el momento en el que   llegaron los españoles, los colonizadores, sino a lo largo de estos 500 años y la sigue habiendo.  » (EL PAÍS  28 MAY 2019 ). La valiente aseveración de esta investigadora pone sobre la mesa el drama de las etnias en Latinoamérica.

Los pemón destacan como guías turísticos en Canaima y La Gran Sabana, paraísos que Dios les dio a custodiar. De una cortesía exquisita y una impecable educación, muchos dominan varios idiomas. He visto fotos de Salvador en ese rol, sonriente y con grupos de satisfechos visitantes.

Quizá la imagen que nos hemos formado  no pasa del cuerpo apenas vestido, hablando una lengua que no entendemos  y en riesgo, por su inocencia, de abusos por los buscavidas que vienen a explotar sus territorios. Pero hay caciques con grado universitario y jóvenes, hombres y mujeres, con buen nivel de educación formal. Éstos llevan orgullosamente, bajo sus jeans y t-shirts, la cultura de sus antepasados. Y su formación les alerta contra aventureros y explotadores. Por ello saben resistirse y son blanco especial de los actos homicidas de estos nuevos conquistadores (hace pocas décadas, aun se practicaban las ?cacerías de indios?, para invadir sus territorios con fines de explotación agropecuaria). La presencia de la guerrilla colombiana, y la Guardia Nacional Bolivariana, redoblan la brutalidad instaurada por mineros ilegales contra todos los pueblos indígenas.

El Papa Francisco convocó el Sínodo de la Amazonía, llevando al más alto nivel una constante preocupación de la Iglesia (nuestros misioneros católicos, así como otras denominaciones) por la preservación de las culturas indígenas, preocupación explicable, dadas todas las amenazas que hemos apenas insinuado.

En los ochenta se popularizó un hermoso y sencillo joropo titulado ?Pajarillo verde?. Sus palabras cantan las estrecheces que hoy viven las etnias, hablándole, como sólo puede hacerlo un indígena, a la natura, a un pájaro: La total pobreza de medios  (?¿Qué te puede dar un indio / por mucho que tú me quieras? / Una ensarta de cangrejos / y eso será cuando llueva ?), el implacable maltrato de las autoridades nacionales (? los grillos que me quitan / me los vuelven a pegar ?) y la constante amenaza contra su existencia misma (? Una sola vida tengo / y me la quieren quitar ?). No he podido dar con su origen, pero se ha hecho sinónimo de un nombre:  Salvador Franco .

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