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El Kraken Digital | Mano dura de Macron: cuotas a llegadas de inmigrantes y recortes de beneficios sociales

Jose Antonio Oliveros Febres-Cordero
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Los inmigrantes que rechaza Donald Trump son claves en Estados Unidos Casi 124 mil personas solicitaron asilo en Francia el año pasado, un número récord, lo que supone un aumento del alrededor de 20% respecto al año anterior, según datos oficiales, mientras que en promedio han disminuido en el resto de Europa. Ciudadanos de países considerados seguros, como Albania y Georgia, figuran respectivamente en el segundo y tercer puesto en demandas de asilo, detrás de los afganos

El gobierno de Francia, que preside Emmanuel Macron, comenzó a predicar políticas de mano dura hacia los inmigrantes esta semana con la intención, según analistas, de arrebatarle votos a la extrema derecha del partido Agrupación Nacional que lidera la popular Marine Le Pen.

El miércoles 6, el corresponsal de The New York Times en París, Norimitsu Onishi, mencionó como telón de fondo del viraje del Palacio del Eliseo a “las elecciones municipales críticas a solo unos meses de distancia”; y la periodista  María Elena Bucheli, de la Agence France-Presse, escribió desde la capital gala que Macron emprendió un giro a la derecha en materia de inmigración por la firme voluntad del gobierno de no dejar el monopolio de los temas migratorios a la extrema derecha, con la mirada puesta en los comicios presidenciales de 2022.

Al explicar su nuevo enfoque sobre a inmigración a su partido, La República en Marcha, Macron afirmó que los trabajadores franceses, que viven con dificultades, “han emigrado a la extrema derecha”.

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Los inmigrantes que rechaza Donald Trump son claves en Estados Unidos Casi 124 mil personas solicitaron asilo en Francia el año pasado, un número récord, lo que supone un aumento del alrededor de 20% respecto al año anterior, según datos oficiales, mientras que en promedio han disminuido en el resto de Europa. Ciudadanos de países considerados seguros, como Albania y Georgia, figuran respectivamente en el segundo y tercer puesto en demandas de asilo, detrás de los afganos.

Restricciones Francia establecerá cuotas de inmigrantes económicos en función de las necesidades de cada sector y limitará el acceso de los solicitantes de asilo a la seguridad social, una reforma que evidencia su giro a la derecha en su política migratoria.

“Debemos retomar el control de nuestra política migratoria”, declaró el primer ministro, Edouard Philippe, quien presentó el miércoles 6 en una conferencia de prensa 20 medidas de su nuevo “plan inmigración”.

Entre las medidas más controvertidas figura el establecimiento a partir de 2020 de cuotas de entrada de inmigrantes económicos –con excepción de los ciudadanos de la Unión Europea– en función de las necesidades del mercado laboral francés.

“La idea es tener objetivos cifrados o cuotas” en función de una lista de sectores con escasez de mano de obra que será establecida cada año en colaboración con las organizaciones sociales y las autoridades regionales, detalló la ministra de Trabajo, Muriel Pénicaud.

Actualmente unos 150 mil empleos en Francia no están cubiertos por falta de candidatos y 50% de empresas tienen dificultades para contratar, según el servicio de desempleo francés.

Hay una escasez de mano de obra en dos tipos de puestos: los que requieren pocas calificaciones, como la construcción, la hotelería o la restauración; y empleos altamente calificados como ingenieros en informática o veterinarios.

Para hacer venir a profesionales extranjeros, las empresas deben actualmente seguir un trámite complejo durante el cual deben justificar que no pueden contratar a un residente francés.

El tema de “cuotas” en materia de inmigración surgió a inicios de año, en plena crisis de los “chalecos amarillos”, cuando el presidente Macron, quien hasta ahora se oponía a esta idea, habló por primera vez de establecer “objetivos anuales”.

Incluso así, la medida es en gran parte simbólica ya que de los 260 mil permisos de estadía que emitió Francia en 2018 apenas 33 mil fueron por motivos profesionales, según registros oficiales. 

El gobierno también anunció un plan para restringir el acceso a la atención médica de los solicitantes de asilo. 

Los solicitantes de asilo tendrán que esperar tres meses antes de poder acceder a la protección sanitaria universal. Antes de este plazo solo tendrán acceso a atención gratuita por motivos urgentes.

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El atacante de jefatura policial en París tenía “visión radical del islam” Asimismo, los extranjeros sin papeles y aquellos que no lograron obtener el estatuto de refugiado solo podrán gozar de una cobertura completa de la seguridad social durante seis meses, frente a 12 actualmente.

“Para poder recibir a todo el mundo de manera adecuada, no debemos ser un país demasiado atractivo”, dijo Emmanuel Macron en una entrevista a finales de setiembre pasado.

El gobierno ve algunas de las restricciones como una manera de hacer frente al “turismo médico”, en particular de países considerados seguros, como Albania y Georgia.

En las últimas semanas, Macron, quien como candidato presidencial elogió a la canciller alemana, Angela Merkel, por salvar la “dignidad colectiva” de Europa a través de sus políticas pro-migrantes durante el apogeo de la crisis en 2015, había estado preparando el escenario para el anuncio de esta semana, recordó el diario neoyorquino. 

Por ejemplo, en una entrevista en el avión presidencial con una revista de derecha, Valeurs Actuelles, Macron dijo que las autoridades habían sido laxas para expulsar a los que habían ingresado a Francia ilegalmente.

“Mi objetivo es expulsar a todos los que no tienen razón para estar aquí”, dijo, una idea que el presidente puso en marcha esta semana.

Le Pen –la principal adversaria de Macron–, por su parte, dijo que el gobierno estaba abordando el tema de los inmigrantes simplemente por las elecciones municipales de  marzo próximo. La lideresa de ultraderecha, que ganó fama por su retórica antiinmigrante, aventuró que las medidas serían ineficaces para frenar la llegada ilegal de extranjeros. 

Según dos sondeos, de cara a las elecciones presidenciales de 2022, la brecha de intención de voto entre la ultraderechista y el presidente centrista, que puede presentarse a un segundo mandato, es cada vez más pequeña, y “empatarían” en la primera vuelta.