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Vidas para lelos: Marta Inés y Gilberto 485

GEM: “… sí le ruego a Dios – a quien todo el mundo le pide de todo- que me permita partir para que mi gente pueda volver a la normalidad… Yaya, creo que es tiempo de disfrutar de la vida, te quiero”

Por estos días de mayo se me escapa “una furtiva lágrima” al recordar el asesinato hace 19 años del gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria, de su asesor de paz, Gilberto Echeverri Mejía, y del grupo de militares que los acompañaban.

Siempre aprovecho la coyuntura para releer su libro “Bitácora desde el cautiverio”, editado por EAFIT.

En esta ocasión, haré una doble columna para destacar lo que decía Echeverri (GEM) con apartes de una entrevista que le hice a su esposa, doña Marta Inés Pérez, (MIP).

GEM:: “Sigo creyendo que la única alternativa es la paz con el diálogo pero con un ejército fortalecido para que la guerrilla entienda que no va a ganar la Guerra”.

MIP: “Decía que él le tenía que retribuir a Colombia todo lo que esta le había dado y que no iba a ser ministro de guerra sino de paz”.

GEM: “Mi objetivo nunca ha sido el poder o el dinero. Podría ser simplemente rico, porque he tenido muchas oportunidades, pero a mí me gusta hacer cosas, ver crecer los proyectos, aunque no sean míos”.

MIP: “Fueron 41 años de matrimonio y dos almas unidas para siempre. Era una persona totalmente trasparente. Su trabajo lo hacía con mucha responsabilidad y era muy respetuoso del otro. Así era en la casa. Se cuidaba mucho de no ofender, pero era muy estricto en todas sus cosas. Era una línea recta”.

GEM: “Necesito que disfrutes y disfruten de la vida: ve al cine, ríete de la vida, no sufras por mí. Para mí esta retención será más fácil si percibo que ustedes sufren menos, porque han aprendido a manejar la situación. Por favor, no se entreguen al dolor. Vivan la vida que es bella y muy corta… Yo no tengo miedo de morir pero sí de verlas sufrir”.

MIP lo recuerda “como un hombre inteligente, sensato, con muchos valores, con sentido práctico, trabajador al máximo, muy alegre y con mucho sentido del humor. Como hombre, era recto y leal; como novio, afectuoso y cumplido; como marido, amoroso; como padre, fuerte pero cariñoso; como abuelo, alcahueta y contemplador; como funcionario público, honrado y trabajador”.

GEM: “… sí le ruego a Dios – a quien todo el mundo le pide de todo- que me permita partir para que mi gente pueda volver a la normalidad… Yaya, creo que es tiempo de disfrutar de la vida, te quiero”.

MIP habla de su vida sin su esposo: “De mucha soledad. Lo siento cuando regreso a casa los domingos desde Rionegro y me encuentro totalmente sola, en las tardes y las noches; cuando conversábamos de todo lo nuestro y de nuestros hijos y nietos, de lo que pensábamos y de nuestro futuro, de su trabajo, de la paz de Colombia, de todos nuestros planes para cuando se retirara”