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El lado bueno del Covid-19

Reflexiono en esta cuarentena social y sentado en mi balcón, veo la calima que se esfuma cuando comienza a mezclarse una tímida llovizna que alimenta plantas y árboles frutales anunciando pronta lluvia de bendiciones en el ciclo de invierno cercano y, por tanto, la llegada del mango, el fruto más apetecido en mi tierra venezolana, mientras tanto, el mundo se envuelve en lágrimas que hacen lluvias de dolor por causa del Coronavirus o Covid-19 que se va llevando la vida de tantos humanos y la OMS lo declara pandemia. Muchos se preguntan si fue creado en algún laboratorio de guerra, porque de ser así, nos mostraría el reflejo del hombre que por sí mismo es un verdadero virus que muta y mata

Reflexiono en esta cuarentena social y sentado en mi balcón, veo la calima que se esfuma cuando comienza a mezclarse una tímida llovizna que alimenta plantas y árboles frutales anunciando pronta lluvia de bendiciones en el ciclo de invierno cercano y, por tanto, la llegada del mango, el fruto más apetecido en mi tierra venezolana, mientras tanto, el mundo se envuelve en lágrimas que hacen lluvias de dolor por causa del Coronavirus o Covid-19 que se va llevando la vida de tantos humanos y la OMS lo declara pandemia. Muchos se preguntan si fue creado en algún laboratorio de guerra, porque de ser así, nos mostraría el reflejo del hombre que por sí mismo es un verdadero virus que muta y mata.

Cuando los acontecimientos naturales se desatan en el mundo como catástrofes, irónicamente a pesar del dolor que encierran, de algún modo dejan cambios positivos a la humanidad a vivo ejemplo como lo hizo el redentor en la cruz. La gente en su fe se aferra a los mensajes de tiempos bíblicos anunciados y los hombres de ciencia demuestran la existencia estadística de ciclos en los primeros años veinte de cada cien con pandemias, ahora, lo moderno nos invita a reflexionar sobre el bien y el mal, o sea, siempre hay un lado bueno del malo y un lado malo del bueno. Me atrevo a decir que el Covid-19 tiene su lado bueno a pesar de ser tan malo.

Estamos en una cuarentena social prácticamente mundial pues este Covid-19 ha sacado lo mejor de nosotros aunque algunos intenten con lo peor de ellos, al menos estos días, los pájaros vuelan más libres, los peces nadan en aguas más limpias, la contaminación baja brevemente y por más que las calles se vean tristes o solitarias, los paisajes también se ven limpios y bonitos. La educación se vuelve de nuevo al hogar y la formación más importante regresa. La cultura clama por lo ancestral, los conocimientos de los abuelos se toman en serio, incluso los juegos, remedios, recetas o cuanto se pueda de lo artesanal. La cuarentena social nos ha llevado a reflexionar familiarmente, a valorar la vida y el entorno, a sentir que las cosas sencillas valen más que cualquier tecnología costosa. El amor puede más. Hemos vuelto a la oración, la lectura, el estudio, la creación, el abrazo, las risas y lágrimas en familia.

A nivel de naciones, la conciencia se hace sentir en muchos, la xenofobia en algunos y la solidaridad en pocos. Todo es dinero, pero los pueblos despiertan cada 100 años como dijo Neruda sobre Bolívar. Los modelos políticos muestran su mejor o peor cara y tanto el capitalismo como el socialismo tendrán que enfrentar por igual la crisis económica que dejará esta pandemia. Por ahora, caen las bolsas, bajan los precios del petróleo (que por costos de producción resulta malo para todos), suben los alimentos, la recesión de la economía se impone, la fama de artistas o deportistas cotizados queda temporalmente olvidada porque el aplauso va para los médicos y enfermeras mientras arriesgan sus vidas cuando el temor cunde en los pueblos (y es que los tapabocas son contra el virus y no para callar la voces que piden ayuda) hasta que vuelva el show y todo regrese a su lugar de origen e inequidades.

Así como el dinero fue inventado por el hombre, seguramente el Covid-19 también. A partir de esta pandemia, el mundo cambió, ya no seremos los mismos pero la ignorancia es libre. Antes de la pandemia se informaba muy poco sobre el tema, luego, a modo de histeria, se resaltan estadísticas y cifras como en tiempos de guerra mientras nos van dando consejos para evitar lo que ya se desató. Solo la conciencia de los pueblos salvará a los pueblos y esta pandemia debe significar una lección al ser humano con todos los enfermos y muertos que dejará el Covid-19. Hasta hace poco se hablaba de razones humanitarias con Venezuela, que para vergüenza del mundo, aún bloqueada económicamente, lucha contra el virus con ejemplo de conciencia, disciplina y dignidad. Por ahora, el virus se extiende por el mundo clamando razones humanitarias para sí mismo y toca todos los continentes arrojando reflexiones buenas y dolor.